¿Quieres descubrir pequeñas joyas del séptimo arte? ¿Sumergirte en el mundo cinematográfico? ¿Tienes dudas sobre qué película ver en cartelera? Todas esas preguntas y más tienen respuesta en este humilde blog.

viernes, 26 de mayo de 2017

Cine en casa: El ladrón de orquídeas

Ficha técnica

Título original
: Adaptation

Año: 2002

Duración: 120 min.

País: EE.UU

Director: Spike Jonze

Guión: Charlie Kaufman (Novela: Susan Orlean)

Fotografía: Lance Acord

Música: Carter Burwell

Género: Drama. Cine dentro del cine.

Reparto: Nicolas Cage, Chris Cooper, Meryl Streep.

Sinopsis: La película cuenta la historia de Charlie Kaufman, un neurótico guionista residente en Los Angeles que atraviesa una importante crisis creativa. La otra cara de la moneda es su hermano  y también guionista Donald, mucho menos brillante con la escritura pero mucho más exitoso. Sus vidas contrastan con las de Susan, una novelista que busca reconectar con la vida en su último libro y John, un aventurero que dedica su tiempo a buscar flores raras como la orquídea fantasma.

Comentario: Adaptation es una cinta muy extraña, con un desarrollo atípico y unos personajes difíciles, que retrata una vida tan insólita como la del guionista. Descifrar lo que pasa por la cabeza de un guionista en crisis es una tarea sólo al alcance de aquel que haya atravesado ese desierto. Y Charlie Kaufman sabe cómo plasmar su propia experiencia en este relato que combina drama con comedia negra y con toques de thriller en el tercer acto. Pero más allá de su variedad de géneros, esta obra del director de Her, Spike Jonze, es una análisis sobre la adaptación del protagonista al medio en el que (sobre)vive. Ya sabéis lo que dicen: "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Y Kaufman toma como ejemplo de fortaleza a las flores, capaces de sobrevivir en ambientes tan hostiles. Lo que quise entender de esta historia -aparte del maravilloso retrato sobre el proceso creativo- es que, cuando estés pasando apuros, no te conformes con compadecerte de ti mismo y hundirte más. Porque si lo que te rodea no va a cambiar, quizá va siendo hora de que tú lo hagas. Hagamos como las orquídeas.

Si queréis conocer anteriores recomendaciones, dirigíos a la pestaña titulada "cine en casa" que podéis encontrar en el cabecero de esta página. 

martes, 23 de mayo de 2017

No pienses. Obedece.

Están vivos es sin duda una de las grandes obras del irreverente realizador, guionista y compositor John Carpenter y lo es, en parte, por lo fascinante que resulta su planteamiento. Ambientada en el presente, la película nos sitúa en una realidad alternativa casi orwelliana en la que muchos seres humanos han sido abducidos y sustituidos en su lugar por una peligrosa raza alienígena –que recuerdan a zombis- que se propone someternos bajo su yugo. Protagonizada por el ex-luchador Roddy Piper y por Keith David, Están vivos es una de esas obras con un trasfondo que va mucho más allá de la puesta en escena de serie B.  Carpenter nos recuerda en esta obra que la diversión y la reflexión no deberían ir reñidas.

Aún me sigue asombrando la falta de reconocimiento que ha recibido este visionario a lo largo de su dilatada carrera, en la cual firmó títulos tan recordados y queridos por el público como La cosa, Christine, Halloween o Rescate en Nueva York. Creo que a veces la crítica especializada está demasiado ocupada mirándose su propio ombligo y en el proceso se olvidan de la dificultad que entraña hacer este tipo de películas. Cuando resulta efectivo, el terror puede convertirse en uno de los géneros más originales y cautivadores del cine y Carpenter es considerado como uno de sus maestros.  En esta cinta en cuestión, el cineasta neoyorquino oscila constantemente entre la comedia absurda y la aterradora idea de estar controlado por una raza extraterrestre maligna. Ambos planteamientos se complementan a la perfección y consiguen elevar un filme que de haberse tomado demasiado en serio habría caído en el esperpento. La mejor carta que juega es conocerse a sí misma y ser fiel al público al que se dirige.


Si bien las espectaculares secuencias de acción –mención especial para la legendaria pelea entre el personaje de Piper y el de Keith David- que colman la segunda mitad del filme forman ya en sí mismo un entretenimiento eficaz aunque superficial, la experiencia se ve ampliamente mejorada por un concepto brillante. ¿Nunca te has preguntado el motivo por el que continúas viendo ese programa basura que echan en la tele? y ¿qué pasa con el bombardeo de publicidad que intenta engatusarte para que gastes? Pues es posible que te estén controlando desde la distancia, a través de mensajes ocultos de opresión que anulan el libre pensar. Esta es la demoledora crítica social que Carpenter integra con naturalidad en la historia, utilizando a alienígenas como pretexto, al igual que hizo George A. Romero en el subgénero de los muertos vivientes. De esta forma reivindica el pensamiento crítico y la identidad individual en unos tiempos en los que la mundialización se iba imponiendo como modelo económico mundial -la cinta se estrenó a finales de los 80-. Y todo esto con un presupuesto de cuatro millones que le viene como anillo al dedo; resultaría irónico ir contra el sistema si estuvieras financiado por él. Sólo en aquella época podías filmar con tan poco presupuesto, arriesgar tanto y aún así mantener un producto acabado notable. Pero, ¿cómo podemos convertir lo increíble en realidad sin creatividad y originalidad? No os preocupéis que para eso tenemos la increíble visión de Carpenter, que una vez más demuestra un don para trasladarnos a los mundos que crea.


El único problema que para mi tiene esta película es que en su tercer acto se desvía excesivamente de su propósito, centrándose más en el estilo que en el contenido. Por supuesto que con estos actores tampoco había mucho más que pudieras hacer pero creo que el fallo se encuentra más en el guión; el planteamiento inicial nos atrapa de inmediato y el segundo acto amplia esos horizontes pero es al final donde desperdicia todas esas posibilidades de darnos alguna enseñanza y se vuelve demasiado autocomplaciente. No es que rehuya la acción por completo, es sólo que siento que podían haber dejado mayor impronta en el espectador.  Además, las actuaciones de algunos secundarios como Meg Foster son bastante desafortunadas; cada vez que estos entran en escena el filme se resiente. Claro que entiendo que en este tipo de producciones no pidamos actores de calibre pero es que a veces no sabes si el que sale en la pantalla es un actor o un maniquí.

En conclusión, Están vivos es una película muy disfrutable con algunos tintes mordaces que le confieren personalidad propia. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin el talento de uno de los grandes infravalorados de Hollywood como John Carpenter, que vuelve una vez más a estampar su particular sello para reclamar que el cine de serie B no tiene nada que envidiarle a las grandes superproducciones. La recomiendo no sólo a aquellos que sigan el trabajo del director, sino a todos los que quieran pasarse una buena hora y media viendo cine entretenido a la par que sugerente.



7/10: ¡REFLEXIONA. ÁLZATE!

domingo, 21 de mayo de 2017

Novedades en el blog

¡Hola a todos! Cómo sabréis los que lleven siguiendo el blog desde su nacimiento, poco a poco fui incorporando pequeñas herramientas para que os resultara más cómodo navegar por la página. Cierto es que aún quedan muchas cosas que me gustaría añadir pero, como diría Jack el destripador, vamos por partes. Despacito y con buena letra. Supongo que nunca sentí la necesidad de hacer este artículo antes porque supuse que los cambios no eran lo suficientemente sustanciales como para dedicarle una parrafada. No obstante, dado el actual estatus del blog, creo que es el momento oportuno de hacerlo. 
Dicho esto me gustaría comentaros las nuevas incorporaciones al blog que espero os sirvan de ayuda, no sólo para encontrar lo que busquéis sino también para recibir todas las novedades (¡como esta!) de una forma rápida y sencilla. 

Y esto me lleva a la primera novedad: la caja de suscripción. Podréis encontrarla a la derecha de vuestras pantallas y su función es simple: introduciendo el correo que deseéis, os llegará un aviso a vuestra bandeja de entrada cada vez que cuelgue una nueva publicación. Este mensaje os llegaría entre las cinco y las siete de la tarde (franja horaria GMT) y os simplificaría la tarea a la hora de leer un nuevo post. 

La siguiente y última novedad son las pestañas que he colocado al frente de la página principal. Llevaba tiempo queriendo hacer una interfaz más intuitiva y aunque soy consciente de que aún queda mucho trabajo por delante, consideró este un pequeño paso adelante. Lo he dividido en cuatro secciones que creo que resumen bien el contenido que podéis encontrar: críticas de cine, críticas de serie, cine en casa y una mirada al pasado. 


Para terminar, únicamente volver a agradeceros vuestro apoyo al blog y al contenido que aquí se ofrece. También avisaros que por motivos personales, siento que haya menos contenido de lo habitual en las próximas semanas. Sigo considerando esto no como un trabajo sino como el propio acto de ir al cine, es decir, para escaparse de la realidad y espero que mis artículos consigan el mismo efecto al menos sobre uno de vosotros. Sin más, no olvidéis suscribiros, comentar y compartir este blog si así lo deseáis. Hasta la próxima, pasadlo bien y disfrutad del cine. Saludos!

¡Ey, acaba de estrenarse en cines Déjame Salir! ¿Quieres saber si merece la pena? Echad un vistazo a mi análisis de la película haciendo click este enlace: Crítica a Déjame Salir

viernes, 19 de mayo de 2017

Alien: Covenant (Spoilers)


Antes de empezar a hablar en detalle de esta nueva entrega de Alien, destripando todos sus secretos y giros de guión, quiero dirigirme a los que aún no la hayan visto: a menos que no os importe conocerlo todo –incluido el final- sin haberla visto antes, no continuéis leyendo. Sé que muchos fans de la saga estáis dudando entre ir a verla o no pero, sinceramente, creo que si de verdad os gusta este universo deberíais darle una oportunidad. No os dejéis guiar por seguidores despechados que despotrican de ella; id al cine y juzgad por vosotros mismos.

Seguid el enlace para leer mi análisis sin spoilers de la película: http://universolumiere.blogspot.ch/search/label/Alien%3A%20Covenant

Tras dejar esto claro, quisiera comenzar discutiendo algunas de las críticas que ha recibido y que me parecen poco razonables, teniendo en cuenta el género del que tratamos. Alien: Covenant, al igual que la saga en su conjunto, fue concebida como una película de monstruos que juguetea con el cine de serie B –recordemos que en un principio, la original iba a estar producida y dirigida por Roger Corman-. Algunos se preguntan indignados por qué descendieron al planeta sin llevar escafandra o algún tipo de protección, a lo que yo les respondo que son colonizadores del espacio. Al igual que los primeros colonos de América morían por enfermedades desconocidas en Europa o a manos de una de tantas tribus que poblaban aquellos territorios vírgenes, los tripulantes de la Covenant viajan a este planeta con el fin de explorarlo, de conocerlo e instalarse en él. Por muy protegidos que fueran, jamás conseguirían asegurarse al cien por cien de que no existe ningún peligro. Otro de los errores “garrafales” que le achacan es que es demasiado previsible, que la ves venir a kilómetros, claro que cuando estamos ante la octava entrada de la saga resulta bastante complicado sorprender al espectador –la escena del humano asomando la cabeza para ver que hay dentro del huevo ya la hemos visto cientos de veces pero es que ésta es sinónimo de la franquicia-, más aún cuando el equipo publicitario se esfuerza en revelarnos todo el argumento. Hoy día estamos expuestos a tantos vídeos promocionales, making ofs y trailers que ya nada nos sorprende. Estamos inmunizados.

Con el fin de preservar la continuidad de la saga, es evidente que los creadores se tomarán ciertas licencias narrativas: por ejemplo, en la mítica saga de Star Wars, Obi-Wan pudo haber puesto fin al sufrimiento de su “amigo” Anakin cuando éste ardía en la lava de Mustafar pero de haberlo hecho jamás existiría Darth Vader. Alien es lo que es por lo que representa, con y sin sus licencias, y si nos ponemos puntillosos hasta la original sería susceptible a críticas. Por ejemplo, ¿por qué se separa Brett del grupo cuando va a buscar al gato Jonesy, sabiendo que hay un bicho mortífero rondando la nave? ¿Por qué Dallas se adentra sólo en los conductos de ventilación, viendo que ese es el terreno del xenomorfo? ¿Por qué Parker no atacó a la bestia cuando ésta acababa de explotar el pecho de su compañero Kane? Y podríamos hacer lo mismo con cualquier otra gran franquicia de la historia del cine. A Ridley Scott no le podemos pedir que esté a la altura de las expectativas que cada uno se crea en la cabeza; sólo le podemos pedir que mantenga un listón propio de la carrera que le precede a él y a esta franquicia. Ahí es donde realmente podemos mostrar nuestra disconformidad; porque Alien: Covenant, pese a ser terror espacial del bueno, tiene fallos que podrían haberse pulido.


La cinta comienza en una sala de un blanco inmaculado, en la cual David discute con su creador Peter Weyland sobre la inevitable mortalidad de la raza humana y su debilidad frente a los sintéticos. De pronto, Scott nos promete dos cosas; belleza audiovisual y calidad argumental, aunque termina cumpliendo una…y media. Tras los títulos, en los cuales apreciamos el primero de muchos guiños, la historia se centra exclusivamente en presentarnos a la Covenant y a su tripulación y lo hace de la manera más pueril posible. Todo está llevado con una falta de originalidad apabullante: pretenden construir un drama con la introducción de estos matrimonios, lo que pasa es que están tan pobremente escritos que sus interacciones se reducen a alguna que otra palabra cariñosa esporádica; en mi opinión, ahí es donde el guión traiciona a sus protagonistas. Tanto potencial para terminar recurriendo a los tópicos de siempre. Creo que no hubiera estado mal gastar un poco de tiempo en crear un lazo emocional con las diversas parejas, conociendo sus motivaciones y sus miedos. Eso o hacerlo desde la perspectiva de David y Elizabeth Shaw, cuando estos aterrizan en el planeta de los Ingenieros. Una vez explorada la relación entre ellos, la historia se centraría en los diabólicos experimentos de David y su paulatina caída en la locura. Más tarde, su arco narrativo enlazaría con la inesperada llegada de la Covenant, la cual ejerce de presa perfecta. Antes de comenzar a escribir cualquier relato, debe tener claro hacia dónde quiere ir y qué quiera contar.


Una vez aterrizan en el planeta –espectacular localización neozelandesa llamada Milford Sound-, el don de Ridley Scott para crear atmósferas opresivas cobra protagonismo. Aplaudo el esfuerzo de todo el equipo de producción y del propio Ridley para concebir escenarios creíbles en los que el espectador pueda perderse.

Por el momento, el guión no está a la altura de las imágenes ni del sonido aunque permanecemos a la espera del terror. Y claro, este llega gracias a los errores que cometen algunos de los tripulantes, a lo que algunos incrédulos contestan airadamente: “¡esto carece de sentido! ¿¡Quién en su sano juicio descendería a un planeta desconocido sin protección alguna!?”. Bueno, pues dos resultan infectados por unas esporas que entran en su cuerpo y dan como resultado al neomorfo, una criatura de morfología similar al xenomorfo aunque más primitiva y de tez pálida. Su nacimiento da lugar a dos de las escenas más violentas y gores del filme. A raíz de esto, nos agarraremos al cuero de nuestra butaca y no lo soltaremos hasta los créditos finales.


Poco después aparece David, el androide de la Prometheus que ha vivido todo este tiempo en soledad, al más puro estilo Tom Hanks en El náufrago. Al parecer su acompañante, Elizabeth Shaw, pereció en el aterrizaje y éste se ha dedicado a estudiar el patógeno que tantos estragos causó entre su tripulación. Convertido en un cruce entre HAL 9000 y el Doctor Moreau de Marlon Brando, David se ha dedicado a experimentar con el líquido viscoso y en su afán consiguió crear todo un zoológico de bestias atroces, entre las que parece encontrarse nuestro querido amigo el neomorfo. La película transcurre y los expedicionistas de la Covenant se instauran en esta necrópolis alienígena. Es en este instante cuando Ridley nos entrega la mayor carga narrativa; nos desvela que David utilizó el patógeno como arma para acabar con la civilización de los Ingenieros cual Vesubio a Pompeya, pero lo más sorprendente es que también creó los huevos de dónde salen los abrazacaras. Es decir, ¡David es el creador del xenomorfo! Así es como este cumple su vendetta personal contra los humanos –a los que considera inferiores- y desata el infierno en el paraíso, autoproclamándose como Ozymandias, “Rey de Reyes”. En ese momento, me imagino al Sr. Scott leyendo el guión y exclamando: “¡Ah, justicia poética!”

Al final, el realizador británico toma una giro de lo más macabro: salva al villano David para que este se salga con la suya y deja a los colonos de la Covenant a su merced. Llegado este momento, los más críticos explotan de la ira por lo previsible del giro –y cierto es que se ve venir- pero se olvidan de disfrutar del espectáculo que nos ofrece este mago del suspense. Porque Ridley no pretendía hacer un homenaje al cine de Shyamalan, sino soltarse y dejar que toda su mala leche se plasme en la historia. Me atrevería a decir que este es uno de los finales más negros de toda la saga; viendo a un David eufórico contemplando su botín: más de 2’000 colonos indefensos que servirán como conejillos de indias. Una imagen impactante que permanecerá mucho tiempo grabada en las retinas de todos los fans de la saga.



Alien: Covenant respira ciencia ficción, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. El hecho de que se tomen sus licencias narrativas obedece a una lógica aplastante en la ciencia ficción y no creo que debamos criminalizarla por ello. A veces creo que nos abrazamos tanto a una saga que no la permitimos respirar; la analizamos con lupa simplemente por el nombre que lleva. Recientemente analicé Vida, una copia de Alien y Gravity sólo que con unos personajes insulsos, una criatura simplona y un final aún más predecible que el de Covenant.  Sin embargo, como no estaba basada en un material preexistente, nadie le exigió ser más que un entretenimiento basura y eso sí que no puede ser. No podemos ser tan indulgente con unas y castigar otras simplemente por una marca, porque Alien se construyó gracias a la creatividad de gente como Dan O’Bannon, H.R. Giger, Moebius o Ridley Scott. Estos no se limitaron a hacer un refrito de ideas exitosas como pasa en Vida; fueron visionarios que apostaron por hacer algo distinto. No busquemos siempre el razonamiento, porque de eso ya tenemos bastante a diario; vayamos al cine a evadirnos, a sorprendernos, a emocionarnos y aterrorizarnos. Un servidor solo puede alegrarse de que alguien del talento de Ridley Scott continúe esforzándose, a sus 79 años, por traernos producciones que se desmarquen de las demás.

Seguid el enlace para leer mis análisis de Alien, el octavo pasajero y Aliens: http://universolumiere.blogspot.ch/search/label/Alien